Driving fast


A la luminiscencia Benditas sean las luces de neón que cada noche me arropanmientras desinfecto mi corteza cerebral, que ya bastante sucia yace de tanto becquerianismo hacia tu persona. Es allí, bajo aquel fulgor, donde puedo ver el reflejo atemporal de las horas que se postran sobre algo que dice ser mi paraíso quimérico.

Las 5:30AM

Alcé la cabeza y recompuse mi alma intentando no arrojar demasiado veneno. Fijé la mirada sobre el reflejo, desprendía un magnetismo colosalmente mágico. Éste comenzaba a introducirse entre los recovecos de mi ser, jugueteando a atrapar mi psique hasta conseguir capturarla y dejarme indefensa ante su microscópica y bermeja presencia.



C’est fini

Me capturó multiplicando por tres mis postrimerías puramente inconclusas.

Comencé a adquirir otra perspectiva. Fue majestuoso ver cómo todo se distorsionaba con más vigor.


Por favor, no pares.