¿Derecho a no tener derechos?

El 11 de abril de 2018, en Estados Unidos, fueron aprobadas dos leyes llamadas SESTA y FOSTA para luchar en contra de la trata y esclavitud sexual, además de trabajar eliminando todo tipo de pornografía ilegal de Internet. Hasta aquí creo que todos estaríamos de acuerdo con relación a esta nueva legislación, pero, ¿qué pasa cuando personas que libremente deciden ejercer el trabajo sexual son tachadas como víctimas o criminales? Y también te preguntarás ‘¿por qué una ciudadana española viene a tratar este tema si estas leyes pertenecen a otro país en el que no reside?'


Muchos de nosotros trabajamos en plataformas online creando contenido, haciendo shows y ofreciendo servicios y a pesar de pertenecer a otro país, al utilizar plataformas que sí son de los EEUU y apoyan dichas leyes, nos han empezado a bloquear, eliminar o suspender cuentas porque nuestro contenido no está bien visto ante los ojos del puritanismo escondido tras, en concreto, la ley FOSTA.


Ahora, relataré mi experiencia personal con respecto a la plataforma de mecenazgo tan conocida llamada Patreon. Tras un largo periodo de tiempo estuve compartiendo mi contenido en esa página para que quien quisiera, pudiera apoyarme económicamente a cambio de tener acceso a dicho material. A finales de 2018 recibí el primer aviso, en el que decían haberme censurado un vídeo y que, por favor, no subiera este tipo vídeos. Como a mi alma de irreverente no le va a hacer cambiar de ideales un simple mail, decidí hacer caso omiso. Días más tarde, recibí otro correo electrónico alertándome de que mi cuenta quedaría suspendida hasta que no borrara todo tipo de material que tuviera escenas sexuales o incitase a ello. Frente a esto, decidí avisar a las personas que me estaban apoyando para que dejaran de hacerlo y, ¿cuál es la sorpresa? Que si no borraba el contenido, no dejaban que ellos eliminaran la suscripción de pago.


Ante esto, decidí que tampoco me voy a poner a armar guerra contra algo frente a lo que mi opinión no servirá de mucho. Así que decidí inmediatamente buscar una solución. Para empezar con todo esto me sirvió de mucha ayuda este post del blog de Aprosex. Mañana subiré un post contando paso por paso cómo intentar simular la metodología usada en Patreon desde un dominio propio.


Como conclusión de todo esto: lo único que consiguen con estas restricciones hacia un sector en el que abunda la precariedad y la falta de derechos si lo comparamos con los que puede llegar a tener un trabajador medio ‘’legal’’, puede acabar en tragedia si alguno de nosotros se ve afectado por algún tipo de delito tanto en Internet como en persona.

¿No será que la moral judeocristiana sigue haciendo mella en la sociedad actual tratando la sexualidad como algo sagrado y tabú que se debe respetar y guardar? Lo único que diferencia a mis genitales con, por ejemplo, mis hombros, es la concepción y creencia que se tiene de ellos.


Tengo clientes a los que aporto placer visual con mis pies, ¿entonces deberían ser los pies vistos como algo sagrado e inmoral si los muestro? ¿Por qué se acepta contenido violento e incluso, en ocasiones, se vuelve viral en redes sociales que, por el contrario, prohíben mostrar un cuerpo desnudo? ¿Por qué temer y prohibir el placer?


George Orwell, en 1939 dijo lo siguiente: <<El esquema moral judeocristiano.... se ha convertido en parte de la religión civil americana>>.


Y con esta foto menstruando en uno de mis paseos en el monte y luciendo hilillo del tampón, me despido.